El manto y sin duda el color de
nuestro amigo el Kerry Blue Terrier es inequívocamente una de sus mayores
características y peculiaridades dentro de las diferentes razas caninas, así
como uno de sus mayores atractivos iniciales. Entra por el ojo.
El Kerry Blue nace de color negro. Su pelo empieza a
cambiar de color a partir de los 15 meses aproximadamente, aunque haya casos
mas prematuros o por el contrario mas tardíos. El estándar dice que se acepta
el color negro hasta los 18
meses.
Ocurre con frecuencia, generalmente en ejemplares muy
jóvenes o jóvenes, que el manto repentinamente se pone de color rojizo o
dorado-cobrizo en las puntas. Mucha gente cree que se le quema con el sol o
que no lo está cuidando adecuadamente. Nada mas lejos de la realidad. Esto
es absolutamente natural y solo quiere decir que el color mas claro está a
punto de aparecer o que aparecerá muy pronto. El color claro cambia de
dentro hacia afuera, de la raíz a las puntas produciéndose también en este
momento el cambio de textura de cachorro a adulto. En esta fase de cambio de
textura, también puede ser normal que el manto se enrede mucho mas de lo
normal.
Hay personas que quedan decepcionadas al contemplar a un
Kerry adulto, esperando encontrarse con un perro de color azul turquesa o
azul azafata, azul cielo.... vamos, un azul deslumbrante o fosforescente que
nada tiene que ver con la realidad. El color azul del Kerry es mas bien un
tipo de reflejo azulado que se percibe según las diferentes tonalidades de
la luz y por supuesto, del estado de limpieza del susodicho animal. Es un
color grisáceo mas o menos oscuro o mas o menos claro que puede ir desde el
gris perla al gris marengo o al gris acero; siempre con unos claros reflejos
azulados característicos.
También hay ejemplares a los que se les denomina de tipo
"siamés", con el cuerpo de un color ligeramente más claro que la cabeza,
patas y rabo, en los que predomina un color algo más oscuro.
La textura del manto es algo que crea divergencias. Hay
quien opina que debe ser abundante, espeso, lanoso...no cabe duda de que
este tipo de pelo es muy agradecido en cuanto a peluquería de exposición se
refiere, ya que permite arreglos de mayor espectacularidad y permite también
trabajar el pelo como si fuera un seto. Se dice que en un momento de la
historia determinados criadores, buscando mantos mas espectaculares y mas
fáciles de arreglar, hicieron cruces con Caniches negros para conseguir este
tipo de manto que estamos comentando.
Parece ser que de ahí
le vienen algunos burruños de pelos durísimos sobre todo en los codos y
esencialmente en las patas. Con estas posibles prácticas, quizás, una de las
cosas a las que llevó fue al oscurecimiento del manto y el retraso del
cambio de color.
Sin embargo es importante recordar que una de las mejores
tareas para las que el Kerry era utilizado en su país de origen era la caza
furtiva de nutria en aguas profundas. Esto quiere decir que entonces también, entre otras
muchas labores, estaba la de ser un perro de aguas, peculiaridad que no han
olvidado y que sin duda les encanta. También quiere decir o debería querer
decir que con una buena sacudida, seguida de unas cuantas carreras, su pelo
debería estar prácticamente seco de nuevo, y que aproximadamente unos 10 o
15 min. después de un baño, su pelo debería estar seco y listo. Esta
especial particularidad se pierde cuando se busca una densidad de pelo tal
que facilite el arreglo del mismo al modo de seto de jardín.
Hay quien dice que el pelo original y adecuado del Kerry
no permite unos arreglos tan espectaculares. Sin embargo hay quienes
pensamos que les da un aspecto más natural y que unas buenas manos expertas
pueden hacer maravillas con él.
Sobre el color, el estándar de la raza es muy claro en
este punto. Se aceptarán todas las tonalidades de Azul menos el blanco y el negro.
Esto quiere decir que no importa lo claro u oscuro que sea el manto
mientras no sea ni blanco ni negro, independientemente del tono que
mas nos guste a nosotros. Color es Color !!!
El color es un elemento que está vivo y que va cambiando
durante toda la vida del Kerry. A veces aclara, luego oscurece y viceversa.
Hay tonalidades plateadas maravillosas y hay tonalidades oscuras también
maravillosas.
Una de las características mas importantes del
maravilloso manto de este singular animal es que además de ser suave,
sedoso, astracanado, ondulado y azul; al no tener dos tipos de pelo
diferentes como es el subpelo, no produce ningún tipo de olor y no lo muda,
con lo cual no se le cae y no se advierte por la casa. Esto sin duda
interesará especialmente al ama de casa que suele ser la encargada de la
limpieza diaria, y que con razón, suele ser la que protesta por lo difícil
que resulta mantener un hogar libre del pelo de un perro. Con un Kerry no
habrá ni rastro ni en el suelo ni en los sofás ni en ninguna otra parte.
Esta es otra de las razones por la cual esta raza es recomendada, en algunos
casos, para personas alérgicas, ya que se le considera una raza
hipo-alergénica.
Tampoco se sentirá una bofetada del típico ‘olor a perro’
al abrir la puerta de una casa donde habita y reside un Kerry. Podrán venir
la familia, los amigos, los suegros... etc. sin que nadie pueda protestar o
hacer el más mínimo comentario al respecto siempre y cuando mantengamos
apropiadamente aseado y arreglado a nuestro Kerry. Tendrán que encontrar otra
excusa.
Otra gran virtud es que se le puede bañar cuantas veces
se desee sin que esto afecte a sus ácidos grasos esenciales, sino
todo lo contrario. Cuantas más veces se le bañe, mejor y más bonito estará
su manto y más brillante y sedoso resultará.
Por supuesto que necesita de una buena cepillada a la
semana, pero esto puede interpretarse a su vez como un momento de intimidad
entre amo y perro, en vez de cómo algo rutinario, aburrido y pesadísimo que
haya que hacer con frecuencia. Si sabemos sacarle partido a este especial
momento, crearemos un vínculo mágico y ambos, perro y dueño estarán deseosos
de que llegue ese momento para estar juntos un pequeño rato y sentirse el
uno al otro plenamente.
Es un relajante natural impresionante el acariciar
apaciblemente el manto de esta raza. A ellos les gusta mucho pero ya no
sabría decir a quién le gusta más, si al perro o al amo. Mi padre, que ya es
una persona mayor, puede pasarse prolongados ratos sumido en un gran
ensimismamiento mientras acaricia sin cesar a un Kerry que yace plácidamente
a su lado. Es a su vez un sedante verles juntos.
Se puede asegurar que es un manto creado para ser
acariciado y para relajar al que lo hace, además de para alegrarnos la vista
ya que es maravilloso de contemplar. Es todo un espectáculo.
Maribel de Luna & Miguel Ángel García Pedraz
La Cadiera